Del cosmos las quieren vírgenes

Del cosmos las quieren vírgenes

¿Cuál es el lugar que le corresponde a Elena Aldunate en la literatura chilena? ¿Quién fue Elena Aldunate?, son dos de las preguntas que aparecen cuando nos acercamos a esta autora, una de las tantas ilustres desconocidas de nuestra historia narrativa. La dama de la ciencia ficción nacional; la respuesta criolla a la norteamericana Ursula K. Le Guin o a la inglesa Tanith Lee, por nombrar a dos de nombres fundamentales que han marcado pauta en un género tradicionalmente dominado por los hombres. Como K. Le Guin, Elena Aldunate supo construir lo fantástico desde lo femenino y lo feminista; una mirada distinta, acaso más profunda a los mundos y fantasmas creados; y como Tanith Lee aprendió a que lo materno es clave a la hora de diseñar la arquitectura de lo macabro. A la par de Hugo Correa, Elena Aldunate constituye una de las voces más personales de la literatura fantástica chilena, una prosa poética y mitológica (¿y folklórica?) que a través de lo fantástico supo hacer espejo de un presente complejo y lleno de lecturas. Esa es la lectura de Del cosmos la quieren vírgenes,  que bien debería de estar apuntada entre las novelas de anticipación más hermosas jamás escritas. Teresa, una profesora rural, una lluvia de misteriosas mariposas azules y una revelación donde el yo mujer es la llave del destino de nuestro planeta. Elena Aldunate no es una profeta del futuro ni una viajera del cosmos, es la voz que entendió que el espacio exterior y el espacio interior son lo mismo; que el universo y el/la individuo son una a las estrellas.

Francisco Ortega
@efeortega

Biografía autora

Elena Aldunate
(Santiago, 1925-2005)

Estudió danza en la Universidad de Chile y teatro en la Universidad Católica, carreras que debió abandonar al casarse. El año 1950 publicó su primer libro, Candia.
Durante las décadas del 60 y 70 incursionó en la ciencia ficción con cuentos que fueron incluidos en las antologías El señor de las mariposas y Angélica y el delfín.
Estos relatos, en conjunto con la novela Del cosmos las quieren vírgenes de 1977 –que reeditamos 29 años después de su primera y única publicación–, la posicionan como un referente del género en Chile.
Como ella misma afirmó, odiaba la monotonía y el miedo, y le apasionaban la ciencia ficción, los gatos y el futuro de la Tierra.

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